Terapia de Grupo

La psicoterapia de grupo dirigida por profesionales es una modalidad de tratamiento muy común, que suele emplearse dentro de un enfoque multidisciplinar. Se suele combinar con terapia individual, tratamiento psicofarmacológico y la recomendación de asistir a grupos de apoyo. La terapia de grupo se ha demostrado igual de eficaz que la terapia individual, aunque tiene unas características particulares y su coste es menor. Vamos a ver qué es la terapia de grupo, cómo actúa sobre el paciente, qué la diferencia de la terapia individual y los distintos tipos de terapia de grupo que podemos encontrar con mayor frecuencia.

David López Gómez Médico Psiquiatra nº colegiado. 282861221
Terapia de Grupo

Conceptos básicos de la terapia de grupo

 

La terapia de grupo es el tratamiento psicosocial más frecuentemente empleado en el tratamiento de las adicciones. Esto se debe a su demostrada eficacia clínica y a su bajo coeficiente coste-efectividad. La terapia de grupo se suele aplicar como parte de un tratamiento multidisciplinar en el que al paciente se le ofrece también psicoterapia individual, tratamiento psicofarmacológico y se le recomienda acudir regularmente a grupos de apoyo no profesionales. Una de las cuestiones más importantes que ofrece la terapia de grupo a los pacientes adictos es lo que denominamos cohesión grupal, que es el apego que los miembros del grupo se tienen entre sí (incluyendo al terapeuta). Las relaciones interpersonales que se establecen entre los miembros del grupo son muy importantes en el tratamiento de las adicciones. La mayoría de los pacientes que sufren una adicción tienen problemas para relacionarse y para mantener relaciones igualitarias. Las nuevas relaciones establecidas en el entorno protector de la terapia grupal pueden ayudar a cada paciente a mejorar su autocuidado, mejorar su autoestima y a lograr una adecuada regulación emocional (Khantzian, citado a partir de Brook, 2011). El grupo también aborda los principales mecanismos de defensas del yo que suelen emplear las personas con adicciones: la negación, la proyección y la racionalización (Brook, 2011). Además, también ayuda a corregir algunas de las disfunciones causadas por el consumo de sustancias, como son: el aislamiento social, las conductas autodestructivas (que incluyen el propio consumo de sustancias) y la inestabilidad emocional.

La terapia de grupo tiene una eficacia similar a la terapia individual, pero tiene una mejor relación coste-efectividad

El apoyo del grupo y el poder compartir problemas similares entre los miembros del grupo tiene efectos terapéuticos beneficiosos. El terapeuta de grupo establece unos límites y unas normas apropiadas para el buen desarrollo de la interacción grupal, en un ambiente de confianza y respeto, esto es lo que se denomina el marco terapéutico. Con el tiempo, las relaciones interpersonales establecidas, así como las intervenciones del terapeuta, ayuda a los miembros del grupo a establecer mecanismos de defensa del yo más maduros y más adaptativos, así como a reducir el consumo de sustancias y a aliviar el malestar psicológico.

El apoyo grupal y el compartir problemas similares entre los miembros del grupo produce efectos terapéuticos beneficiosos

¿Qué es la psicoterapia de grupo?

 

La psicoterapia de grupo es un tipo de tratamiento en el que un profesional aplica una serie de técnicas psicológicas sobre un grupo de pacientes con un problema común. En este tipo de psicoterapia cada paciente obtiene beneficios de las técnicas específicas e intervenciones del terapeuta, así como del propio grupo. La terapia de grupo abarca un amplio abanico de prácticas: puede aplicarse sobre un sinfín de problemas psicosociales, trastornos mentales y adicciones. 

En la terapia de grupo, cada paciente obtiene beneficio no solo del terapeuta, sino también del propio grupo

Hay tres características que definen las terapias de grupo: 

  • El escenario
  • Los objetivos
  • El marco temporal

Los escenarios clínicos de los grupos de psicoterapia pueden ser muy variados y van a afectar a la estructura y al rendimiento del grupo. El escenario clínico se suele definir por el tipo de recurso al que acude al paciente. Por ejemplo, en una clínica de consultas ambulatorias, el escenario clínico es ambulatorio y las características del grupo son: pacientes relativamente homogéneos, de composición estable, que acuden voluntariamente y que se reúnen periódicamente en un mismo lugar. Mientras que, por el contrario, los grupos terapéuticos en un escenario residencial tendrían otras características: pacientes heterogéneos, en distintas fases de tratamiento, de composición variable según progresen en su tratamiento y que se reúnen diariamente en el propio centro de tratamiento. También existen grupos de apoyo, que tiene lugar en un escenario no clínico, que son las reuniones que ofrecen las asociaciones de autoayuda , como Alcohólicos Anónimos.

Los objetivos del tratamiento también son variables y deben ser explícitos para todos los miembros del grupo. Hay grupos con diversos objetivos, a saber: grupos de prevención de recaídas, grupos cuyo objetivo es la abstinencia absoluta, grupos de reducción de riesgos, grupos de entrenamiento en habilidades sociales, grupos de acogida, etc. 

El marco temporal se define por la duración de la vida del grupo en nº de sesiones y por la duración de la estancia de los miembros del grupo. Habitualmente, los tratamientos grupales ambulatorios son cerrados (los miembros del grupo son los mismos el primer y el último día), con un objetivo definido y una duración definida en un nº concreto de sesiones. En estos grupos ambulatorios la duración de la vida del grupo es igual a la estancia esperada de los miembros en el grupo. Sin embargo, en los grupos de tratamiento de los centros de tratamiento en régimen residencial, los grupos suelen persistir indefinidamente y son los miembros del grupo los que entran y salen, según vayan cumpliendo objetivos o avancen sus días de internamiento. Como en todo, hay excepciones, pero esta es la configuración más frecuente.


La psicoterapia de grupo es al menos tan eficaz como la psicoterapia individual, tanto en trastornos psiquiátricos (Smith, Glass y Miller, citados a partir de Vinogradov y Yalom, 2010), como en trastornos adictivos (Weiss et al, citado a partir de Brook, 2011).


La psicoterapia de grupo en el ámbito de la sanidad pública, en donde los recortes económicos han reducido las plantillas en los últimos años, tiene la interesante ventaja respecto a la terapia individual de su magnífica relación coste-beneficio. Si uno o dos terapeutas pueden dirigir un grupo de 15-20 pacientes y el beneficio para el paciente es equivalente al de la terapia individual, la rentabilidad del tiempo invertido por el terapeuta es mucho mayor.

El escenario grupal es una herramienta terapéutica muy poderosa única de la terapia de grupo

A parte de los beneficios económicos, la psicoterapia de grupo tiene otras ventajas sobre la psicoterapia individual. La terapia de grupo se sustenta en una herramienta terapéutica muy poderosa: el escenario grupal. Las relaciones interpersonales tienen una gran importancia en nuestro desarrollo psicológico y se ponen en juego en este escenario grupal. El tratamiento en el formato de terapia de grupo pretende ofrecer al individuo la posibilidad de colaborar con otros pacientes y obtener satisfacciones de la interacción con esas personas en un contexto de relaciones interpersonales realistas y mutuamente gratificantes. Aunque este proceso puede tener lugar también en una terapia individual, es en la terapia grupal donde adquiere más dinamismo, porque el escenario de grupo proporciona a sus miembros un campo interpersonal mayor y potencialmente más poderoso. En este escenario, cada miembro tendrá que ocuparse del resultado de las diversas interacciones que tienen lugar no solo con el terapeuta, sino con otros miembros del grupo de su mismo sexo, del sexo opuesto, de otras ideologías, …  Este escenario tiene lugar bajo la mirada del grupo, que ofrece su opinión y feedback sobre el significado y el efecto de las interacciones entre los miembros, con la supervisión y liderazgo del terapeuta (Vinogradov y Yalom, 2010).

El grupo ofrece a cada paciente y en cada momento un feedback de lo que está pasando en las interacciones interpersonales

¿Cómo actúa la psicoterapia de grupo?

 

Diversos autores han propuesto una serie de factores por los que la terapia de grupo resultar terapéutica o curativa. Irvin Yalom, profesor emérito de psiquiatría de la Universidad de Stanford y referente internacional de la psicterapia de grupo, desarrolló un inventario constituido por once factores que determinan los principales mecanismos terapéuticos de la terapia de grupo. Estos once factores son (Vinogradov y Yalom, 2010):


1.    Infundir esperanza
2.    Universalidad
3.    Transmitir información
4.    Altruismo
5.    Desarrollo de técnicas de socialización
6.    Comportamiento imitativo
7.    Catarsis
8.    Recapitulación correctiva del grupo familiar primario
9.    Factores existenciales
10.    Cohesión del grupo
11.    Aprendizaje interpersonal

A continuación, vamos a realizar un breve desarrollo de cada uno de estos once factores.


1. Infundir esperanza

 

Recibir un tratamiento con la esperanza de que va a ser efectivo aumenta las probabilidades de que resulte eficaz en lo que se desea tratar, como es el caso del efecto placebo. En la terapia de grupo, como en cualquier tratamiento, unos pacientes mejoran y otros no. La ventaja en este caso, en el de la terapia de grupo, es que los pacientes que no mejoran sí ven mejorar a otros pacientes. El ser testigos de su mejoría, favorece que el paciente que no ha mejorado siga albergando o logre la esperanza de recuperarse como su compañero. Este efecto se logra tanto en las terapias de grupo dirigidas por profesionales, como en los grupos de apoyo que ofrecen las asociaciones.

La mejoría observada en otros pacientes es una fuente de esperanza para los que no han mejorado durante el tratamiento

2.    Universalidad

 

Por universalidad nos referimos a la “universalidad de la experiencia”, es decir, que en el grupo, los pacientes pueden encontrar a otras personas que tienen o han tenido las mismas experiencias que ellos. Es frecuente que las conductas asociadas al consumo de alcohol y de otras sustancias adictivas puedan resultar vergonzantes y marginales, favoreciendo el aislamiento social y un sentimiento abrumador de soledad. El grupo ofrece a estas personas una oportunidad de intercambio social franco y sincero. Además, pueden sentir un importante alivio al comprobar que hay otras personas en su misma situación y que no son los únicos que sufren la enfermedad y sus consecuencias.

Conocer a través del grupo que otras personas tienen experiencias parecidas a las propias produce un importante alivio

3.    Transmitir información

 

Los grupos terapéuticos también permiten intervenciones didácticas por parte del terapeuta. Por ejemplo, en los grupos de prevención de recaídas, el terapeuta puede dar pautas generales sobre qué puede hacer un paciente en una situación de riesgo en la que surge el deseo de volver a consumir. Por tanto, los terapeutas enseñan a los miembros del grupo mecanismos de afrontamiento y técnicas de relajación o de reducción de estrés. Por otra parte, en los grupos de apoyo de las asociaciones, como Alcohólicos Anónimos, la parte didáctica la establecen las lecturas de las experiencias de otros alcohólicos o adictos.
Si las intervenciones didácticas vienen de parte del terapeuta, los consejos vienen de parte de los demás miembros del grupo. Es frecuente que, durante las sesiones grupales, los integrantes del grupo den su opinión y compartan su experiencia con otros miembros que están planteando un problema o una situación concreta. 

La terapia de grupo hace llegar a varios pacientes a la vez las intervenciones didácticas del terapeuta

4.    Altruismo


La ayuda que se dan unos pacientes a otros en la terapia de grupo no es posible en la terapia individual. Esta ayuda altruista a otras personas necesitadas de ayuda permite que el paciente sienta que puede dar algo a los demás y le hace darse cuenta de que tiene mucho que ofrecer a otras personas, a diferencia de como probablemente pensaba antes de ingresar en el grupo. Esta experiencia de ayuda altruista es muy gratificante para las personas e incrementa la autoestima de quien ayuda. Además, ayuda a los pacientes a ver que no están solos en el mundo, que hay otras personas también con necesidades y que ellos pueden ayudarles a cubrir esas necesidades. Este factor terapéutico del altruismo es exclusivo de la terapia de grupo, puesto que es infrecuente que los pacientes en terapia individual se sientan de utilidad para el terapeuta.

La ayuda altruista es una experiencia altamente gratificante, que incrementa la autoestima y hace sentirse útil de cara a los demás

5.    Desarrollo de técnicas de socialización


En todos los grupos de tratamiento se da, en mayor o menor medida, un aprendizaje social en forma de adquisición de habilidades sociales básicas. Según el tipo de grupo y los objetivos del grupo, estas habilidades sociales se adquirirán por mera interacción social bajo la supervisión del terapeuta o serán objetivos en sí mismos y se trabajarán sobre ellas mediante intervenciones didácticas. La mirada del grupo puede transmitir un feedback sincero que ofrece información a cada paciente que le permite profundizar en sus conductas y respuestas desadaptativas. 

El grupo permite la puesta en práctica de estrategias de interacción social adaptativa

6.    El comportamiento imitativo


Los pacientes que acuden a terapia de grupo puede incorporar en sí mismos aquellos comportamientos, razonamientos o respuestas emocionales que ven en el terapeuta o en el resto de pacientes. Esto es lo que se conoce en psicología como aprendizaje vicario. 

7.    Catarsis


La catarsis, que es la expresión de una intensa emoción reprimida, no es por sí misma terapéutica, aunque la traducción del griego clásico sea la de purificación. Lo que sí puede resultar terapéutico es el compartir con los demás los sentimientos, los pensamientos o las opiniones en un grupo en el que el sujeto se siente aceptado, no juzgado ni cuestionado. Por lo tanto, el mero hecho de expresar una emoción negativa intensa no es, en sí mismo, terapéutico; pero, el sentirse aceptado por los demás al expresarlas, sí resulta muy útil a las personas.

Los miembros del grupo se van a sentir aceptados por el resto cuando expresen emociones negativas

8.    Recapitulación correctiva del grupo familiar primario


Las relaciones que establecen los pacientes con el terapeuta y con el resto de miembros del grupo van a recrear, de una manera o de otra, las relaciones primitivas del paciente con su familiar nuclear. Por ejemplo, un paciente varón que tuvo un padre autoritario puede considerar que el terapeuta (varón de edad similar a su padre) es alguien rígido y que coarta la libertad del grupo, como piensa que haría su padre. O una paciente mujer, cuyos padres fueron negligentes en su cuidado en la infancia, se puede sentir abandonada o rechazada por los demás miembros del grupo cuando no le preguntan cómo se encuentra después de un día ausente por encontrarse enferma. Es misión del terapeuta recapitular correctivamente estos escenarios, además de alentar en los pacientes el experimentar nuevos comportamientos y encontrar explicación a los antiguos.

9.    Factores existenciales


En los grupos de terapia que están orientados a ayudar a personas con enfermedades crónicas, como el cáncer, o en los grupos de duelo, estos factores existenciales (como hablar de la muerte o del sentido de la vida) adquieren a veces un rol central en la terapia. En la terapia grupal de las adicciones se ha visto que el sentido de la vida es un factor muy importante a tener en cuenta para trabajar con los adictos. Muchos pacientes han pasado por situaciones muy difíciles y la adicción les ha podido truncar sus planes y expectativas de vida. Recuperar o dar un sentido a sus vidas puede ser muy importante de cara a su recuperación. 

10.    Cohesión grupal


La cohesión grupal es para la terapia de grupo como la relación terapeuta-paciente para la terapia individual. Un grupo cohesivo es aquel en el que sus miembros se aceptan y se apoyan mutuamente y en el que se forman relaciones significativas entre sus participantes. Los grupos cohesivos logran mejores resultados terapéuticos que los grupos no cohesivos (Budman et al, citado a partir de Vinogradov y Yalom, 2010). Es frecuente que las personas que sufren adicciones graves lleven años sin sentirse un miembro valioso de un grupo, por lo que esta experiencia grupal puede resultar terapéutica en ese sentido. Además, sienta las bases para establecer relaciones similares, de cohesión e integración, en otros grupos sociales fuera de la terapia y así, ampliar los círculos sociales de los integrantes del grupo terapéutico. 
La cohesión grupal favorece la aceptación y la comprensión entre los miembros del grupo. Esto, a su vez, facilita la expresión emocional y la sinceridad entre los miembros del grupo. La sinceridad va a ser una fuente de feedbacks para que cada miembro tome conciencia de aspectos de su propia personalidad que quizás quiera cambiar. 

El apoyo, la aceptación mutua y la sinceridad se relacionan con la cohesión grupal

11.    Aprendizaje interpersonal


Las relaciones interpersonales contribuyen al desarrollo de la personalidad, intervienen en el origen de la psicopatología y en los síntomas actuales. Los problemas que tiene cada miembro del grupo en la actualidad están muy influidos por sus relaciones interpersonales. Los mismos problemas de relación que tiene cada individuo fuera del grupo, los empezará a manifestar, tarde o temprano, en el grupo. Si el grupo ofrece un entorno seguro y sincero a sus miembros, ello va a favorecer que esas interacciones interpersonales que tienen lugar en el seno del grupo puedan convertirse en experiencias emocionales correctivas. 
Tan potente es la interacción que se puede observar entre los miembros del grupo, que no es necesario apenas que los pacientes informen sobre las dificultades actuales o relaten su pasado. La propia interacción interpersonal observada en el grupo terapéutico puede dar esta información a los terapeutas. 
La experiencia emocional correctiva en el seno de la terapia de grupo, permite llevar fuera de la terapia, a la vida cotidiana, lo aprendido en ella. Poner en práctica estas nuevas conductas aprendidas favorece la integración y asimilación de esas experiencias. Por último, el paciente puede darse cuenta de su potencial para efectuar cambios en su forma de ser, de comportarse, de reaccionar, etc. Adquiriendo, por tanto, una mayor autoeficacia .

El psicoterapeuta de grupos


Habitualmente, el grupo terapéutico es dirigido por un terapeuta principal que es asistido por un coterapeuta. El coterapeuta también tiene un papel activo en la terapia. Es importante que ambos sean neutrales, sinceros, flexibles y comprensivos; además, deben evitar situaciones durante las sesiones en las que pueda haber descalificaciones entre los componentes del grupo. El hecho de que haya dos terapeutas tiene grandes ventajas, respecto a que sea uno solo (Fernández Menéndez e Izquierdo Nuñez, 2007):

  • La continuidad del grupo si uno de los dos terapeutas no puede asistir.
  • La posibilidad de que uno de los dos se encargue de un conflicto interpersonal entre dos pacientes, o que se encargue de un paciente o un grupo de pacientes concretos que puedan tener un comportamiento más hostil o disruptivo.
  • Al finalizar la sesión terapéutica, ambos terapeutas se pueden reunir para comentar sobre lo ocurrido ese día en el grupo y planificar las siguientes sesiones. “Cuatro ojos ven más que dos”.

Los terapeutas asumen la responsabilidad de favorecer un clima grupal de respeto, colaboración, comprensión y participación activa de todas las personas que lo conforman. Para lograr este clima, el terapeuta ha de tener una formación específica en psicoterapia y, concretamente, en psicoterapia de grupo, ha de reunir una experiencia clínica y ha de conocer profundamente la enfermedad que comparten los pacientes (en este caso, la adicción). 

El clima del grupo es de respeto, colaboración, comprensión y participación activa de todos los miembros, incluido el terapeuta

Del terapeuta, se espera que tenga determinadas habilidades y aptitudes personales: que se pueda confiar en él, que sea ecuánime, que sea sensible y empático con los demás, que tenga buen sentido del humor (sin excederse) y que tenga un firme sentido de su identidad. Su participación durante las sesiones de terapia de grupo tiene que ser activa, ayudando a los miembros del grupo a mantener el foco del tratamiento dentro de una estructura y unas normas establecidas en el contrato terapéutico del grupo. De esta manera, el terapeuta de grupos mantiene la cohesión y la estabilidad del grupo. El terapeuta se suele apoyar mucho en el “aquí y ahora” para ayudar a los pacientes a superar las dolorosas consecuencias de los trastornos adictivos, como son los problemas psicosociales, las enfermedades médicas y los trastornos mentales asociados (Brook, 2011).


Un terapeuta de grupos tiene que prestar particular atención a los siguientes aspectos del tratamiento (Brook, 2011):

  •  La adecuada selección de los pacientes para cada grupo.
  • La preparación de los miembros del grupo antes de iniciar las sesiones grupales.
  • El establecimiento y el mantenimiento de una estructura y una seguridad para el grupo.
  • La utilización de la confrontación constructiva durante el proceso terapéutico del grupo.
  • La específica intervención del terapeuta de grupos.

 

Tipos de terapias de grupo


La experiencia y formación del terapeuta, junto con las necesidades particulares de cada colectivo hacen que cada grupo sea único. A pesar de ello, cada terapeuta está adscrito a una escuela o se inclina más por un tipo de terapia que por otro. Están descritas hasta 500 escuelas de psicoterapia distintas en el mundo, dentro de las cuales solo unas pocas gozan de mayor reconocimiento y seguidores entre los psicoterapeutas. A continuación, vamos a ofrecer un breve análisis de las escuelas y de los tipos de terapia de grupo más conocidos y frecuentes (Brook, 2011).


Psicoterapia de grupo interpersonal


Esta perspectiva hipotetiza que las personas que consumen sustancias lo hacen para suplir la ausencia de relaciones interpersonales satisfactorias. Asimismo, este enfoque entiende que la dificultad del paciente para regularse emocionalmente con la ayuda de un igual está limitada por la carencia de habilidades para formar relaciones interpersonales. Según esta teoría, las personas con adicciones podrán desarrollar nuevas relaciones satisfactorias durante la interacción interpersonal con los demás miembros de la terapia de grupo. En las primeras fases de la terapia, se trabaja sobre todo la relación terapéutica y la cohesión grupal para ayudar a los pacientes a expresarse emocionalmente. Se hace más hincapié en las normas y en la estructura del grupo que en fases posteriores para mantener el grupo cohesionado, a salvo y dentro de un marco terapéutico. En las fases más avanzadas, se trabaja más sobre el autocuidado emocional y se da mucha importancia a la resolución de conflictos, tanto interpersonales como intrapersonales. Las relaciones establecidas en el grupo favorecen lo que denominamos una experiencia emocional correctiva.

Terapia de grupo cognitivo-conductual


Este tipo de abordaje grupal de las adicciones se centra más en determinadas ideas, pensamientos y opiniones relacionadas con el consumo de sustancias. El objetivo de la terapia cognitivo conductual es cambiar lo que el paciente piensa y hace, en concreto en relación con el consumo de sustancias. El terapeuta se centra en trabajar sobre el entrenamiento en habilidades de afrontamiento, habilidades de resolución de problemas, regulación emocional, evitación de conflictos, manejo de situaciones de crisis, etc. Para ello, el terapeuta adopta una postura de participación activa y sirve de referencia para el resto de pacientes. 

Terapia dinámica de grupo modificada


Este tipo de terapia de grupo se centra en las interacciones interpersonales durante el tratamiento, en la regulación emocional obtenida a través de la relación con un igual, en el control de las emociones y en las conductas autodestructivas. Parte de la base de que las personas que consumen lo hacen para compensar un déficit en su estructura de personalidad relacionado con la auto-regulación. Aprenden a nombrar las emociones que sienten para después regularlas, por sí mismos y con la ayuda de otras personas (primero, con los otros miembros del grupo y, después, con su entorno). El terapeuta actúa de modelo y ayuda al resto del grupo a mantener control de sí mismos.

Terapia de grupo de prevención de recaídas


Las recaídas aparecen cuando el paciente vuelve a presentar un consumo de la sustancia problema después de un periodo relativamente prolongado de abstinencia. Por lo tanto, estos grupos son solamente adecuados para aquellos pacientes que ha logrado una abstinencia absoluta (o casi absoluta). Según las etapas del cambio del modelo transteorético de Prochaska y DiClemente (citados a partir de Miller y Rollnick, 2008) (si estás interesado en conocer más sobre este modelo de etapas del cambio haz clic aquí ), la terapia grupal de prevención de recaídas sería adecuada para los pacientes que están en la fase de mantenimiento. La etapa de mantenimiento es la etapa de consolidación de los cambios que han llevado al paciente a la abstinencia. Por este motivo, es importante desarrollar estrategias en esta etapa para prevenir las recaídas.

La terapia de grupo de prevención de recaídas está indicada para las personas que llevan una temporada abstinentes

Las recaídas con frecuencia tienen lugar ante situaciones concretas y como consecuencia de una secuencia de pensamientos y acciones. El grupo de prevención de recaídas ayuda al paciente a, en primer lugar, reconocer las situaciones de riesgo de recaída; y, en segundo lugar, a implementar estrategias de evitación y de afrontamiento de conductas de riesgo mediante técnicas cognitivo-conductuales y psicoeducativas. El apoyo y la cohesión del grupo hacen posible que cada paciente sea consciente de los complicado que es mantener la abstinencia y de lo importante que es evitar las situaciones de riesgo relacionadas con personas, lugares y objetos que pueden estar relacionados con el consumo previo. El terapeuta ayuda a los pacientes a intercambiar sus propias experiencias y evita dar consejos directos o confrontar a los miembros del grupo.

Terapias de grupo para pacientes que están en distintas fases de su adicción


Los pacientes que se encuentren en una fase de consumo activo no se beneficiarían de un grupo de prevención de recaídas. Para esos pacientes se recomiendan otro tipo de grupos. Se suelen ofrecer grupos de acogida o grupos preparatorios para la abstinencia. Tiene objetivos distintos y estructura distinta.
Por otra parte, en algunos pacientes en los que la abstinencia absoluta no ha sido posible, se puede ofrecer una terapia de grupo de reducción de daños. En los que el objetivo principal no es la abstinencia, sino la reducción del consumo para minimizar o reducir las consecuencias físicas, sociales, familiares, personales y económicas del consumo sobre el paciente. Es posible que, una vez hayan reducido el consumo, se expongan a menos situaciones de riesgo y hayan visto mejorar parcialmente su calidad de vida al reducir el consumo, decidan por sí mismos buscar un objetivo más ambicioso: la abstinencia absoluta.

Terapias de grupo para poblaciones homogéneas


Determinadas poblaciones, como adolescentes, ancianos, mujeres víctimas de abusos, personas de grupos étnicos minoritarios, inmigrantes que hablen otros idiomas o de otras culturas, pueden beneficiarse de grupos específicos. Estos grupos de mayor homogeneidad entre sus miembros permiten una mayor cohesión grupal, así como cuestiones concretas inherentes a su situación particular. Por ejemplo, los adolescentes tienen unas inquietudes relacionadas con la etapa de la vida en la que están, como su desarrollo sexual, su futuro académico y las relaciones sentimentales
 

Diferencias entre la terapia de grupo y los grupos de apoyo mutuo y auto-ayuda


Los grupos de apoyo, como las comunidades que siguen el programa de los 12 pasos (Alcohólicos Anónimos y Narcóticos Anónimos, por ejemplo), sacan provecho de una parte del potencial curativo de la terapia de grupo, pero no lo aprovechan completamente. Para aprovechar por completo los beneficios enumerados anteriormente, es necesaria una muy exigente formación académica en terapia de grupo y años de experiencia. Los grupos de apoyo que ofrecen las asociaciones ofrecen mucho a los pacientes, pero no pueden equipararse ni sustituirse por los grupos dirigidos por profesionales. La falta de experiencia y de formación puede llevar a terapeutas inexpertos a reaccionar de forma intuitiva adaptando sus pobres conocimiento o su propia experiencia personal (no su experiencia profesional). 

La formación del terapeuta de grupo es muy exhaustiva: requiere una titulación de psiquiatra o psicólogo, una formación de posgrado y años de experiencia

Es cierto que existen pocos psicoterapeutas con una sólida formación de posgrado en terapia de grupo y con una nutrida experiencia en adicciones. Muchos terapeutas con formación en terapia de grupo, no tienen formación en adicciones, y viceversa. La terapia de grupo se emplea también para tratar otros trastornos y síntomas psiquiátricos; por ejemplo, se hacen grupos de reducción del estrés y la ansiedad, de trastorno obsesivo-compulsivo, de depresión, de duelo, de psicosis, de anorexia nerviosa, de bulimia nerviosa, de trastorno por atracón, de duelo, etc. Cada categoría diagnóstica tiene unas particularidades y unas necesidades específicas que son convenientes conocer. No es igual una terapia de grupo para personas en duelo, que para personas con psicosis, que para personas con adicciones. Por tanto, los terapeutas de grupos de adicciones necesitan estar doblemente especializados: en terapia de grupo y en adicciones.

Las reuniones de apoyo mutuo y auto-ayuda no sustituyen a la terapia de grupo dirigida por profesionales, pero sí la puede complementar

Incluso dentro de las adicciones, hay distintas etapas. No son las mismas necesidades las de las personas que están pensando dejar de beber, que las de las personas que llevan más de seis meses abstinentes. Por lo tanto, los grupos se pueden clasificar atendiendo a la fase de la adicción en la que se encuentren los pacientes. Sin embargo, en los grupos de apoyo mutuo y auto-ayuda, se reúnen pacientes en distintas fases de su enfermedad y de su recuperación. 
Igualmente, hay diferencias entre sustancias consumidas. Generalmente, las necesidades de una persona que consume heroína por vía inyectada intravenosa son distintas de las de una persona que bebe alcohol o de las de una persona que tiene adicción al juego de póker en línea. Por este motivo, y aquí sí que coincide con los grupos de apoyo mutuo y auto-ayuda, se suelen dividir a las personas en los grupos por sustancias. 

En cuanto a la edad, en las terapias de grupo se suelen hacer clasificaciones según la edad. Por ejemplo, es habitual que los adolescentes y adultos jóvenes estén en un grupo distinto que las personas de mediana edad. Resulta lógico al pensar que la ideología de un adolescente, su sentido de la vida, sus inquietudes y sus aspiraciones tienen poco que ver con las de una persona de mediana edad. Por el contrario, en los grupos de apoyo mutuo y auto-ayuda, no se suelen hacer distinciones en relación con la edad de los asistentes a las reuniones.

Por último, algunas poblaciones pueden tener necesidades específicas y se requiere hacer grupos específicos con personas que pertenecen a esta población. Por ejemplo, se hacen grupos con personas que tienen adicción y VIH, con personas que tienen adicción y una enfermedad mental, con personas que tienen adicción y son homosexuales, con personas que tienen adicción y están en situación de riesgo de exclusión social, etc. Sin embargo, los grupos de apoyo mutuo y auto-ayuda de las asociaciones raramente hacen están distinciones. Lo cual está bien por una parte porque no excluye a nadie y acepta a todo el mundo por igual; pero, por otra parte, puede no cubrir las necesidades especiales de estas poblaciones que pueden requerir abordar determinadas cuestiones de una forma más específica.
 

TERAPIA DE GRUPO CARACTERÍSTICAS GRUPOS DE APOYO
Terapeuta profesional Dirigido por Voluntario del grupo (no profesional)
Limitada preestablecida Duración Ilimitada
El terapeuta recibe unos honorarios Coste Gratuitas
Desaconsejado Continuación de las relaciones fuera del grupo Recomendado
Fija preestablecida (semanal o cada dos semanas) Frecuencia Variable (recomendado un mínimo de 2 veces a la semana)
Grupos separados por fases Fase de la adicción Igual para todas las fases
Generalmente sí Estratificación por edades No (salvo excepciones)
Se ofrecen grupos más homogéneos Poblaciones especiales Igual para todas las personas

Terapias grupales multifamiliares


La terapia multifamiliar está a caballo entre la terapia familiar y la terapia grupal. Supone reunir en un mismo espacio a pacientes con una misma afección y a sus familiares. Resultan grupos de una interacción muy compleja y difíciles de manejar pero que pueden ser muy útiles para los pacientes y también para sus familiares, que sufren la enfermedad en segundo plano. Estos grupos pretenden una mejora en la dinámica familiar, especialmente en relación con el problema principal del paciente: la adicción.

La terapia multifamiliar reúne en un mismo espacio a los pacientes y a sus respectivas familias

Los pacientes con adicciones al alcohol o a otras drogas suelen exteriorizar con acciones su malestar (acting-out), precisamente con el propio consumo que ven todos. Sin embargo, los familiares no consumidores tienden a pasar más desapercibidos, ocultando su patología a los demás y no exteriorizándola (acting-in). Los familiares no consumidores, aprenden que, en el entorno familiar disfuncional, es preferible pasar desapercibido sin provocar al miembro de la familia que consume, que suele actuar consumiendo más o presentando problemas de conducta. Los terapeutas de grupos de familias deben de estar alertas para poder identificar a estos familiares porque también pueden sufrir mucho malestar y, en ocasiones, también trastornos mentales como depresión o ansiedad.

Evidencia científica de la eficacia de la terapia de grupo en adicciones


Si ya resulta complicado hacer estudios científicos en la psicoterapia individual, en la psicoterapia grupal es todavía más complicado. Se encuentran dificultades a la hora de encontrar un número suficiente de grupos y de pacientes en cada grupo, en la retención de los pacientes en el tratamiento y en encontrar grupos suficientemente homogéneos. Esta dificultad a la hora de realizar estudios que avalen la eficacia de la terapia de grupo limita el número de publicaciones que defienden la eficacia del tratamiento. A pesar de esta poca solidez científica, la impresión de la mayoría de terapeutas de grupo, que han practicado o practican también psicoterapia individual, es que la psicoterapia grupal es una modalidad de tratamiento muy potente y, en parte, supera a la psicoterapia individual. Evidentemente, esto es una impresión subjetiva de algunos autores y no debe interpretarse como que la terapia de grupo es mejor que la terapia individual. En lo que sí hay unanimidad es que, para determinados pacientes, la terapia individual pueda ser necesaria o preferible frente a la terapia de grupo.


La investigación realizada hasta la fecha en el campo de las adicciones y, en concreto, en la eficacia de la terapia de grupo en estos pacientes, puede resumirse en tres puntos (Weiss, 2004):

  • La implementación de la terapia de grupo mejora el tratamiento habitual de las adicciones.
  • No se han encontrado grandes diferencias entre los resultados obtenidos en la terapia de grupo y en la terapia individual.
  • Muy pocas diferencias se han encontrado cuando se han comparado entre sí los distintos tipos de terapia de grupo que existen, y no se ha encontrado un tipo específico de terapia que sea más efectivo que el resto. Esto no significa que sean equivalentes, sino que no se han encontrado diferencias.

Resumen


La terapia de grupo es un abordaje muy utilizado en el tratamiento de las adicciones. Ha demostrado una eficacia similar a la terapia individual, pero es mucho menos costosa económicamente, por lo que, al menos en ese aspecto es más ventajosa. La terapia grupal tiene una serie de características, diferenciales de la psicoterapia individual, como son: 

  • La esperanza que infunde la recuperación de los compañeros.
  • La posibilidad de ver que los problemas del paciente son comunes a los de otras personas.
  • El poder curativo de la ayuda altruista (a otros miembros del grupo).
  • El aprendizaje vicario.
  • La puesta en práctica de habilidades sociales en la interacción con distintas personas del grupo.
  • La cohesión grupal.
  • El aprendizaje interpersonal.


Bibliografía

 

  • Brook DW (2011). Group Therapy. En: Psychotherapy for the Treatment of Substance Abuse. 4th edition. Galanter M, Kleber HD (comp.). Washington DC: American Psychiatric Publishing
  • Fernández Menéndez L, Izquierdo Núñez AI (2007). Terapia de grupo en pacientes con alcoholismo. En: Ante la mirada de los otros. Guía de Terapias Grupales. Gamo Medina E (comp.) Madrid: Ediciones Libertarias
  • Miller W, Rollnick S (2008). La entrevista motivacional. Preparar para el cambio de conductas adictivas. Barcelona: Paidós.
  • Weiss RD, Jaffee WB, de Menil VP, Cogley CB (2004). Group Therapy for Substance Use Disorders: What Do We Know? Harvard Review of Psychiatry. 12(6):339-350
  • Vinogradov S, Yalom ID (2010). Guía breve de psicoterapia de grupo. Barcelona: Paidós
     

¿Necesitas ayuda?

Seleccionamos 3 centros profesionales para tí.

Estamos aquí para ayudarte

También te puede interesar

Retoma el timón de tu vida

Retoma el timón de tu vida

Escríbenos y seleccionamos 3 centros o especialistas para resolver tu problema