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Homeopatía y adicciones: la gran mentira.

La homeopatía pretende ser la cura universal para todo tipo de enfermedades; desde resfriados a depresiones. Y, como no, hay quien aboga por su uso en el tratamiento de adicciones. Pero la homeopatía es una de las grandes mentiras médicas de nuestro tiempo.
Equipo Rehably
02 October 2018

¿Cual es el principio de la homeopatía?

Ideado a finales del siglo XVII, cuando la medicina moderna no estaba ni siquiera en sus albores, sostiene que un elemento que causa los síntomas de una enfermedad debería curar a las personas enfermas en porcentajes infitisemales de la misma. Para ello se realizan "diluciones" que van disolviendo en agua la sustancia principal hasta porcentajes tan bajos que es imposible recibir una parte relevante de su principio activo. Estas diluciones son denominadas "potenciación" o "dinamización" en un intento de aportar adjetivos que aporten credibilidad a un tratamiento que, acorde a todos los estudios, es, basicamente, una estafa. Si quieres concoer más detalles sobre la "potenciación" la Wikipedia lo explica incluyendo una tabla de equivalencias.

Acorde a esta teoría, cada dilución permite ganar potencia" lo que lleva a que muchas de las soluciones que se comercializan en la actualidad, puede que no contengan ni una sola molécula de su principio activo. Tanto es así que, para demostrar su ineficacia y engaño, muchos detractores se "suicidan" homeopáticamente, tomando dosis de tranquilizantes homeopáticos que multiplican por cientos las recomendadas por el fabricante sin sufrir efecto alguno. Un par de ejemplos están en estos vídeos.

En resumen, nos encontramos ante una pseudociencia que, camuflada de terminología farmacológica, responde exclusivamente a los intereses de la industria apoyada en una tradición de su uso y en el siempre manido "tratamiento natural" que tanto preocupa en la sociedad de consumo.

Homeopatía y adicciones.

Pero si es grave tratar enfermedades de impacto relativo -desde resfriados a alergias o lumbalgias - con homeopatía, donde el efecto placebo y la propia respuesta natural del cuerpo se haran cargo de la curación, hacerlo con adicciones a la heroína o la cocaína, el alcoholismo o cualquier otra con sustancia, debería considerarse un auténtico delito.

La adicción a sustancias es una enfermedad compleja con importantes efectos y tratamientos que, en muchas ocasiones, combinan farmacología con trabajo social y apoyo psiquiátrico y su tratamiento con homeopatía es, cuanto menos, insultante y temerario. Y, en ese contexto, Internet está lleno de publicaciones que apoyan dicha posición que, por respeto a los lectores, no voy a enlazar y son fáciles de encontrar en Google. Todos ellos se caracterizan por:

  • Aspecto científico. Una característica constante es que tratan de aportar un envoltorio científico empleando términos y conceptos disfrazados de ciencia y que sonarán con un aura de seriedad y eficacia médica.
  • Transmitir la sensación de tratamiento médico. Su forma de ser rpescrita y administrada parecerá un tratamiento normal.
  • Adjudicar tratamientos para síntomas o características de la persona de forma muy específica. Por ejemplo, recomendar determinados "tratamientos" homeopáticos para personas que les gusta el brandy o personas que insultan o desprecian.
  • Sin referencias externas. Dichos contenidos no enlazarán a fuentes creíbles: wikipedia, Medline, Ministerios, colegios oficiales... siempre serán contenidos de su mismo universo sin mayor contraste exterior.

La homeopatía no vale para el tratamiento de adicciones tan serias como el alcoholismo; busque un profesional adecuado, dirijasé a un centro de desintoxicación, empieze un tratamiento integral... si ya ha tomado esa decisión para usted o uno de los suyos, este es el único camino. Dejémoslo claro: la homeopatía no funciona y no está demostrado científicamente, después de 200 años de existencia, su utilidad. Gastará dinero y, sobre todo, un tiempo precioso en un camino que no le llevará a ninguna aprte.

Adicción a las Benzodiazepinas en la tercera edad

¿Están nuestros mayores enganchados a las benzodiazepinas? ¿Es un problema tan grave como parece? A raíz de la reciente publicación del estudio de el consumo a largo plazo entre adultos (1), varios medios de comunicación han vuelto a sacar en sus portadas una problemática que ya había sido estudiada en el pasado y que refleja uno de los principales problemas de su uso: el elevado porcentaje de adicción generada por aquellos que inician un tratamiento. Veamos un análisis con más detalle.
Equipo Rehably
18 September 2018

¿De que tratamiento hablamos y para qué se usa?

 

Las benzodiazepinas es uno de los fármacos más dispensados y que forma parte del día a día de millones de personas: hablamos de un espectro muy amplio que incluye lorazepam (cuya marca comercial más conocida es Orfidal), diazepam (donde entra el célebre Valium) o alprazolam (más conocido como Trankimazin); se trata de relajantes musculares, ansiolíticos, hipnóticos y anticonvulsivos utilizados ampliamente en el tratamiento de insomnio, agorafobia, ansiedad, determinadas situaciones afectivas, tratamiento de abstinencia de alcohol o apoyo en situaciones depresivas.

En general su tratamiento en la ansiedad, una de las razones más frecuentes de su prescripción, debe ser corto y no exceder las 8-12 semanas. 

Pero ¿Cuanto se consumen las Benzodiazepinas? Si duda, nuestra sociedad está enganchada y su uso sorprende cuando se pone en eprspectiva con el resto de medicamentos. Para tener una idea de la dimensión podemos destacar dos datos:

 

¿Cual es el porcentaje de tratamientos que finalizan en adicción?

 

El tratamiento con benzodiazepinas tiene una gran prevalencia entre la población adulta y, basado en este hecho, los investigadores citados anteriormente, realizaron un estudio entre 576 pacientes de elevada edad -una mediana de 78,4 años-  a los cuales se les había prescrito estos medicamentos entre los años 2008 y 2016. El resultado es que, un año después, 1 de cada 4 seguía consumiendo y obtenían las recetas por medios diferentes al inicial.

Este porcentaje se va incrementando a medida que se amplía el periodo de consumo; así, a partir de las 4 semanas y, dependiendo de la dosis y tipología, se incrementa el riesgo de adicción, duplicándose cada 10 días que se aumente la duración del tratamiento.

La adicción genera deterioro cognitivo, somnolencia o alteración del sueño además de que su retirada implica problemas de ansiedad, posible depresión, trastornos del sueño y dolores musculares o de cabeza, por lo que debe ser tratado de forma adecuada y aplicando estrategias terapéuticas adaptadas a cada caso.

A partir de las 4 semanas de tratamiento, se incrementa el riesgo de adicción, duplicándose cada 10 días que se aumente la duración.

 

¿Que problemas está generando?

 

Cualquier adicción es siempre un problema pero aún más si esta es en la tercera edad. La pérdida de capacidad cognitiva y somnolencia acaba reduciendo la interacción social de los afectados -clave en ese momento de la vida- y aumentando el riesgo de percances físicos como caídas que, a largo plazo, reducen la aún más movilidad.

Estos datos se refuerzan en el estudio realizado por Gray S, Dublin S y Larson E  que concluye que aquellos que consumían benzodiazepinas con más frecuencia presentaron síntomas de depresión y comorbilidad -con trastornos de hipertensión, ictus cerebral o problemas coronarios-, llevándoles a sugerir la reducción de tratamientos en personas adultas.

Todo ello sin tener en cuenta problemas sociales y económicos mucho más amplios que afectan al resto de estratos de edad:  disminución del rendimiento laboral,  accidentes laborales, accidentes de tráfico, incapacidades laborales prolongadas, desatención de padres a hijos menores, disminución del rendimiento académico, etc...

Por tanto, el tratamiento en personas adultas debe de reducirse lo más posible y tener especial seguimiento en la ampliación de los plazos prescritos -los cuales llevan a mayor posibilidades de adicción-; su uso excesivo puede generar problemas cognitivos y deterioro en su vida social y actividad.

 

(1) Lauren B. Gerlach, Donovan T. Maust y Shirley H. Leong