Efectos de la adicción a benzodiacepinas

Las consecuencias del uso abusivo de las benzodiacepinas y su adicción están infravaloradas. Hasta el 7 % de la población adulta española consume benzodiacepinas a diario, lo que supone una cifra excesivamente elevada y mayor que la media de nuestros países vecinos de la Unión Europea.

Las consecuencias repercuten en distintas áreas de la vida de la persona. Además, también hay una clara repercusión sobre la población y no solo individualmente.

David López Gómez Médico Psiquiatra nº colegiado. 282861221
Efectos de la adicción a benzodiacepinas

Consecuencias personales

 

El habituarse a tomar benzodiacepinas diariamente a dosis elevadas supone estar en un estado continuo de indiferencia hacia el entorno. Las emociones se viven con muy poca intensidad, lo que limita que la persona se haga responsable de sus problemas y evite solucionarlos, lo cual le va sumiendo cada vez en más problemas sin resolver, lo que retroalimenta el mantenimiento del consumo.

La somnolencia que producen por el día puede limitar mucho la productividad de la persona, provocando una sensación de cansancio que lleva muchas veces al individuo a dormir siestas por el día que empeora el insomnio nocturno y conlleva la reacción del médico de aumentar la dosis nocturna de benzodiacepinas, empeorando la situación.

Las alteraciones cognitivas que produce el consumo prolongado de benzodiacepinas han sido ampliamente estudiadas. Los procesos de consolidación de la memoria, la atención sostenida y la concentración se ven afectados, lo cual no solo afecta a estudiantes, sino también a trabajadores, amas de casa, ancianos, etc...

La somnolencia que producen por el día puede limitar mucho la productividad de la persona

En los ancianos, aumenta riesgo de caídas y una proporción significativa de las fracturas de cadera en estas edades son debidas al uso de benzodiacepinas.

En muchas ocasiones detrás del consumo abusivo de benzodiacepinas puede haber un Trastorno de ansiedad, como la fobia social (miedo persistente a situaciones de exposición social en las que el individuo teme actuar de forma humillante o embarazos), el trastorno de angustia (crisis de ansiedad repetidas), agorafobia (ansiedad al encontrarse en situaciones o lugares donde escapar pueda resultar difícil o embarazoso) o un trastorno de ansiedad generalizada (ansiedad y preocupación excesivas sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades). En estos casos, estos trastornos deben recibir un tratamiento psiquiátrico específico para permitir el abandono del abuso de las benzodiacepinas.

Consecuencias familiares

 

Ese estado de indiferencia afectiva que mencionábamos en el apartado anterior de las consecuencias personales, también se ve reflejado en el plano familiar. La afectividad hacia los seres queridos se aplana, provocando el distanciamiento y el enfriamiento de las relaciones íntimas. El sujeto comienza a percibir su aislamiento y en un intento de evitar la tristeza y el sufrimiento, continúa su consumo de sedantes, distanciando cada vez más a sus familiares.

Consecuencias laborales

 

Como se ha mencionado anteriormente el rendimiento cognitivo disminuye mucho cuando el consumo de benzodiacepinas es crónico. La capacidad de concentración, la memoria, la función visomotora y la velocidad de procesamiento se ven muy mermadas. El rendimiento laboral disminuye mucho y no pasa desapercibido para los compañeros ni para los superiores, lo que puede llevar a un despido.

Consecuencias sobre la capacidad de conducción de vehículos

 

Todas las benzodiacepinas y los agonistas del receptor GABA (Zolpidem y Zopiclona) alertan con un pictograma en su envase del riesgo sobre la conducción de vehículos y del uso de maquinaria cuya utilización requiera especial atención y concentración. El prospecto del medicamento aconseja no realizar estas actividades hasta que no se pueda comprobar que las capacidades del paciente no quedan afectadas. Hay que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, el efecto negativo de los medicamentos se suma a los síntomas de la propia enfermedad que se está tratando, que también pueden interferir en la conducción (ansiedad, insomnio, crisis de pánico).

Los estudios de laboratorio demuestran que la sedación y la hipnosis que producen afectan negativamente al rendimiento en las pruebas psicomotoras. Incluso en los casos en los que se utilizan a dosis terapéutica como hipnótico, pueden producir una somnolencia residual en las primeras horas del día siguiente, sobre todo si se ingiere alcohol también.

Los estudios de laboratorio demuestran que la sedación y la hipnosis que producen afectan negativamente al rendimiento en las pruebas psicomotoras

Las personas que se encuentran en tratamiento con algún medicamento que alerte del riesgo sobre la conducción deberá consultar con su médico si puede conducir y deberá informar a las autoridades de tráfico competentes – Dirección General de Tráfico.

Consecuencias macroeconómicas

 

Las consecuencias del consumo innecesario de benzodiacepinas entre los ciudadanos de un país sobre su producto interior bruto es difícilmente cuantificable. Para estimarlo debemos tener en cuenta: la disminución del rendimiento laboral, los accidentes laborales (gastos en bajas médicas, atención sanitaria, subsanación de errores), los accidentes de tráfico (con las pérdidas humanas y el gasto de atención sanitaria), las fracturas de cadera en ancianos, las incapacidades laborales prolongadas, la desatención de los padres a sus hijos menores, la disminución del rendimiento académico en escuelas y universidades públicas, etc...

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