Tratamiento del alcoholismo

El abordaje terapéutico del alcoholismo es extenso y no sólo consiste en atender las urgencias derivadas del consumo abusivo sino también en determinar sus causas y tratarlas junto con las consecuencias. No hemos de olvidar que la familia del alcohólico precisa también de un apoyo durante el proceso. Dependiendo de la situación debe actuarse de formas diferentes, adaptando el tratamiento a cada momento. enumeramos la respuesta que debe darse a cada uno de los escenarios.

Atef Souied Espada Médico especialista en Adicciones. Nº colegiado: 282867667
Tratamiento del alcoholismo

Intoxicación etílica aguda.

 

Es necesario el tratamiento con intervención médica tanto el coma etílico como su fase. Se ha de llevar una observación estrecha del paciente durante las primeras 24 horas - medición de constantes vitales - combinada con la administración de suero glucosado para reponer las pérdidas hídricas. Se aconseja la administración intramuscular cada 12 horas de una vitamina llamada tiamina o vitamina B1; otra vitamina que debe administrarse en esos casos es la piridoxina diluida en suero glucosado. Si existe agitación del paciente pueden emplearse benzodiacepinas - midalozam o diazepam intravenosos -; como alternativa a estas se puede utilizar la tiaprida en comprimidos por vía oral o intravenosa  

La intoxicación etílica aguda puede asociar complicaciones secundarias urgentes como la cetoacidosis alcohólica o la encefalopatía de Wernicke (se administra tiamina para prevenirla) y  sus consecuencias pueden ser graves.

 En caso de parada respiratoria por depresión de los centros neurológicos que controlan la respiración se iniciaran maniobras de reanimación cardiopulmonar.

Síndrome de abstinencia alcohólica. 

 

Éste es el cuadro clínico derivado de la interrupción abrupta del consumo de etanol en un paciente diagnosticado de la enfermedad del alcoholismo. Como ya sabemos podemos establecer tres fases en función de aparición de síntomas y la intensidad de los mismos. Cuando hay crisis convulsivas o delirium tremens hay que hospitalizar al paciente en el área de observación del servicio de urgencias. En el caso de abstinencia leve o alucinaciones auditivas sin alteración del estado de conciencia el paciente puede regresar a su domicilio una vez ha recibido tratamiento.

  • Abstinencia leve: Hay que tranquilizar al paciente y llevarle a una habitación bien iluminada, observarle y midiendo constantes vitales periódicamente. Se administra Tiamina por vía intramuscular. En caso de agitación y/o ansiedad se pueden emplear benzodiacepinas por vía oral (lorazepam 1 mg, diazepam 5-10 mg), clometiazol 192 mg o tiaprida 100 mg. Todos estos fármacos se emplean de manera controlada y temporal con pautas descendentes para evitar desarrollo de adicción. Para la sudoración y las palpitaciones se pueden emplear fármacos tipo sumial 10-40 mg o el atenolol 50-100 mg.
  • Alucinaciones auditivas (alucinosisis alcohólica aguda): Lo recomendable es administrar un neuroléptico llamado haloperidol, inicialmente por vía intramuscular y luego en forma de comprimidos por vía oral.
  • Crisis convulsivas: El tratamiento varía en función de que el paciente llegue a urgencias con una crisis en curso o bien se encuentre en el periodo posterior aún con riesgo de nuevos síntomas (periodo postcrítico) En el primer caso se emplearan midazolam o diazepam por vía intravenosa. En el caso postcritico se utilizará por vía oral lorazepam o diazepam.
  • Delirium tremens: La intervención temprana es primordial dado que un 15% de los casos son mortales debido a las complicaciones que asocia  que incluyen crisis hipertensivas, arritmias, destrucción de tejido muscular y alteraciones metabólicas. Se debe administrar por vía intravenosa suero salino alternado con glucosado. Al igual que en casos anteriores hay que administrar tiamina cada 12-24 horas. Es importante la administración de sulfato de magnesio por vía intravenosa para evitar convulsiones y arritmias. En caso de agitación se puede recurrir a la administración de midazolam, diazepam o tiaprida. Si hay componente alucinatorio (alucinaciones visuales) se puede emplear el neuroléptico haloperidol.


Tratamiento de la adicción al alcohol

 

El mejor tratamiento es siempre la prevención y evitar su desarrollo. Si no ha sido posible, requiere de un abordaje multidiciplinar (biopsicosisocial) en el que intervienen varios profesionales (médico/psiquiatra, psicólogo clínico, DUE, trabajador social y educador social). Podemos diferenciar dos fases: Desintoxicación y deshabituación.

Fase 1: Desintoxicación. 

Puede realizarse a nivel ambulatorio (como la mayoría de los casos) o a nivel hospitalario. El optar por la segunda viene determinado por la presencia de patología orgánica que pueda empeorar durante la desintoxicación y la existencia de antecedentes de delirium tremens; no suele ser lo habitual. El tipo ambulatorio se lleva a cabo en centros de atención primaria, centros de salud mental, centros de atención integral al drogodependiente o centros de características similares. Al inicio de la desintoxicación es importante realizar una serie de pruebas en sangre que informen al médico de la repercusión orgánica del consumo pudiendo pautar suplementos vitamínicos en caso de precisarlos. 

Los fármacos que se usan durante esta fase son:

  • Tiaprida 100 mg (Tiaprizal ®)
  • Cloracepato de potasio 10, 15 o 50 mg. (Tranxilium ®)
  • Diazepam 5 ó 10 mg (Valium ®).
  • Clometiazol 192 mg (Distraneurine ®)

La finalidad de la desintoxicación ambulatoria es que el paciente supere el síndrome de abstinencia con apoyo farmacológico - que no siempre es necesario - y seguimiento estrecho de sus profesionales de referencia. Durante esta fase se pueden realizar alcoholimetrías en aire espirado. Aunque esta determinación nos informe únicamente de un consumo reciente puede reforzar al paciente de cara a finalizar con éxito la desintoxicación.

La finalidad de la desintoxicación ambulatoria es que el paciente supere el síndrome de abstinencia con apoyo farmacológico - que no siempre es necesario - y seguimiento estrecho de sus profesionales de referencia.

En el tipo de desintoxicación hospitalaria se emplean idénticos fármacos; la principal diferencia radica en que el proceso se lleva a cabo en un entorno hospitalario. Está reservada para aquellos casos en los que hay riesgo de descompensación orgánica, delirium tremens o la modalidad ambulatoria ha fracasado previamente en varias ocasiones. Esta variante de desintoxicación es excepcional.

Fase 2: Deshabituación. 

La finalidad de la misma es consolidar la abstinencia y prevenir una recaída en el consumo. En la deshabituación es fundamental la psicoterapia individual en la cual, no sólo han de tratarse aquellas enfermedades psiquiátricas inducidas por el consumo o aquellas previas agravadas por el mismo, sino que el paciente aprende a desarrollar estrategias y herramientas que permitan evitarlo. El tratamiento psicológico individual puede verse reforzado por psicoterapia grupal, herramienta con comprobada eficacia. En este tipo de tratamiento varios individuos con la misma patología se prestan ayuda mutua estando dirigidos por un terapeuta (psicólogo clínico o psiquiatra) lo que conlleva una mejor resolución de problemas y establecer/mejorar relaciones interpersonales. Es importante no confundir este tipo de grupos con los grupos de autoayuda (Alcohólicos Anónimos); la filosofía de estos grupos es creer en el poder de la persona para ayudarse y poder ayudar a otros mediante el aprendizaje de vivencias propias o de otros integrantes. En estos grupos de asistencia voluntaria no hay moderador encarnado por un psicoterapeuta y la heterogeneidad de los individuos es manifiesta. Estos grupos son complementarios al tratamiento profesional.


En esta fase también existe un arsenal farmacológico cuya finalidad es constituir una red de seguridad hasta que la psicoterapia dé sus frutos. Destacamos:

  • Interdictores: Disulfiram (Antabus ®) y cianamida cálcica (Colme ®). Estos fármacos interfieren en el normal metabolismo del alcohol inhibiendo el enzima acetaldehído deshidrogenasa, como consecuencia el acetaldehído se acumula en el organismo produciendo un cuadro clínico basado inicialmente en enrojecimiento facial, seguido de enrojecimiento ocular, cefalea pulsátil, sudoración, taquicardia y aumento en la frecuencia respiratoria. Finalmente puede haber náuseas, vómitos, sensación de mareo y desmayo. La finalidad de este tratamiento es aversiva, es decir, si el individuo bebe aparecen los síntomas descritos. Es un tratamiento voluntario; previo al inicio el paciente tiene que firmar un consentimiento informado en el que el facultativo explica pormenorizadamente los detalles y efectos secundarios. Se aconseja, al menos al inicio del tratamiento, que sea la familia quien administre el fármaco al paciente.
  • Naltrexona: (Revia®): Fármaco que bloquea los receptores del sistema opioide del cerebro. Este mecanismo neuroquímico se traduce en que el individuo tiene una mayor capacidad de controlar el consumo una vez iniciado (evita el fenómeno priming).
  • Nalmefeno: (Selincro ®): Bloquea total y parcialmente los receptores del sistema opioide cerebral. La consecuencia es una regulación en la dopamina (neurotransmisor implicado en el circuito de recompensa cerebral).
  • Acamprosato: (Campral ®): Fármaco que modifica la trasmisión del GABA y del glutamato (principales neurotransmisores implicados en el desarrollo del alcoholismo) lo que determina que la persona no tenga compulsión por beber. Se administra en tres tomas diarias y no hay riesgo si el paciente recae en el consumo de alcohol.
  • Anticonvulsivantes: Gabapentina (Neurontin ®), pregabalina (Lyrica ®), topiramato (Topamax®) y oxcarbacepina (Trileptal ®). Al actuar sobre el GABA y tener efecto ansiolítico se pueden emplear para la deshabituación alcohólica. 


Tratamiento de las consecuencias. 

 

Todas las enfermedades derivadas de la adicción precisan ser tratadas y supervisadas por un especialista. En función del tipo de enfermedad y su evolución será necesario acudir a un experto en medicina interna, digestivo, neurología o incluso oncología.

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