Consecuencias del alcoholismo

Las consecuencias en la salud de esta enfermedad son graves, duraderas y diversas. Normalmente, éstas aparecen en estadios avanzados -especialmente aquellas con impacto físico- lo que dota al consumo de alcohol de una falsa ausencia de peligrosidad. En cualquier caso, a diferencia de otras enfermedades, esta es sistémica, y sus problemas no afectan sólo al individuo sino tambiéna las personas de su entorno. Estas consecuencias pueden clasificarse en orgánicas, psiquiátricas y psicológicas, familiares y sociales y, finalmente, económicas.

Atef Souied Espada Médico especialista en Adicciones. Nº colegiado: 282867667
Consecuencias del alcoholismo

Tipos de consecuencias

 

  • Orgánicas: El consumo mantenido de alcohol genera riesgo en la salud a nivel digestivo, cardiovascular y neurológico, pero también se han descrito alteraciones endocrinas e infecciosas secundarias.
    • Aparato digestivo: Cuatro son los órganos que más se resienten con el consumo de alcohol crónico: esófago, estómago, hígado y páncreas. En los dos primeros, aparte de producir una irritación de la superficie interna - esofagitis y gastritis - hay una relación directa entre beber alcohol y el riesgo de desarrollo de cáncer en ambos órganos. En el caso del hígado inicialmente hay una inflamación tóxica - hepatitis, que puede evolucionar a cirrosis - por la que el  hígado poco a poco va dejando de funcionar y acabar desarrrollando cáncer. En cuanto al páncreas la evolución de las enfermedades por consumo alcohólico sería pancreatitis aguda, pancreatitis crónica, fallo orgánico (que puede condicionar una diabetes secundaria) y aparición de cáncer. Es importante reseñar que el alcohol, por afectación de la capacidad de absorción digestiva, puede producir también anemias por falta de vitamina B12 y ácido fólico.
    • Cardiovascular: está sobradamente comprobado que el consumo de alcohol tiene efectos perjudiciales sobre las estructuras cardiovasculares pudiendo producir problemas y trastornos como aumento de la presión arterial, deterioro del músculo cardiaco - miocardiopatía -, arritmias e infartos cerebrales.
    • Neurológico: A nivel central el consumo mantenido de alcohol es capaz de producir un deterioro cognitivo que puede desembocar en una demencia y pérdida de memoria. A nivel periférico se puede producir una polineuropatia - afectación simultanea de varios nervios -; no está claro si el por el efecto directo del consumo de alcohol o por los problemas de desnutrición secundaria que produce. Es un cuadro de instauración lenta que no da la cara hasta que se encuentra en un estado avanzado. Sus síntomas más comunes son sensación de hormigueo en pies y manos, debilitamiento de los músculos y perdida de la sensibilidad. En estadios muy avanzados el alcohol puede crear problemas en funciones involuntarias como el latido cardíaco o la respiración.
    • Otras: La experiencia clínica ha revelado que las personas con un consumo mayor de alcohol tienen mayor riesgo de adquirir enfermedades infecciosas como neumonías o tuberculosis. Una última entidad clínica que es necesario mencionar es el síndrome alcohólico fetal, el cual se da cuando el consumo de alcohol se realiza durante el embarazo; las principales enfermedades que pueden afectar al recién nacido son: bajo peso al nacer, alteraciones neurológicas del desarrollo y malformaciones en el corazón.

 

  • Psiquiátricas/psicológicas: El consumo de alcohol puede determinar aparición de problemas y enfermedades psiquiátricas o empeorar aquellas que ya estaban presentes en las personas afectadas.
    • Depresión: el consumo mantenido de alcohol puede inducir trastornos depresivos graves pero transitorios en un individuo que no tenga antecedentes previos de depresión. Al cesar el consumo los síntomas depresivos desaparecen a las 4-5 semanas, aunque puede haber un nuevo episodio posteriormente; la mejoría de los síntomas es más moderada si había previamente síntomas depresivos. En ambos casos se recomienda tratar los síntomas de depresión.
    • Suicidio: El riesgo de suicidio es mayor en alcohólicos que entre la población general, especialmente si se trata de varones que consumen alcohol y que iniciaron el consumo a edades tempranas. El riesgo también esta incrementado en aquellos casos con enfermedad mental previa.
    • Otras adicciones: El alcoholismo incrementa el riesgo de que la persona desarrolle dependencia a otras sustancias psicótropas, especialmente cocaína, benzodiacepinas y nicotina. Así mismo se ha visto que existe una marcada relación con la ludopatía.
    • Enfermedad mental grave y crónica: Más de la tercera parte de las personas con este tipo de diagnóstico son alcohólicos o también consumen otras drogas. El mayor desarraigo social hace que estén más expuestos al consumo de tóxicos; así mismo se existe la teoría de que el paciente con este tipo de enfermedad, bebe para aliviar parte de los efectos de su enfermedad o de la medicación que tienen prescrita.
Sus efectos ponen en riesgo todos los entornos de la vida del paciente con impacto orgánico, psiquiátrico, psicológico, familiar, laboral, social y económico.
  • Familiares/sociales: El alcoholismo supone un punto de inflexión importante para el núcleo familiar. En primer lugar, los roles ya establecidos se reorganizan para poder asumir las funciones del enfermo. Las rutinas, hábitos y ocio de las personas se ven alterados generando una situación de incertidumbre reforzada por la falta de comunicación por parte del mismo.  Así mismo, beber puede condicionar conductas violentas en el entorno familiar. Para los hijos, el alcoholismo de uno de los padres suponen trastornos en el desarrollo psicológico derivado del maltrato físico y abandono afectivo y moral.

 

  • Económicas: El impacto de la enfermedad en la sociedad es muy elevado. En términos de gasto económico la sociedad española invierte 3.833 millones de euros al año derivados de las perdidas en la productividad laboral (absentismo, escasa eficiencia y accidentes laborales), atención médica (costes de salud directos o indirectos) y tratamientos farmacológicos.

Toda una vida puede verse alterada por consecuencia del alcohol; cada aspecto, desde la relación familiar hasta las afecciones hepáticas, desde la vida sexual hasta la carrera laboral, puede verse dañado por beber. El alcohol tiene un riesgo y capacidad destructiva que la sociedad ha minimizado con una permisibilidad mayor que la permitida con cualquier otra sustancia.

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