Sobre Adicción a Internet

Adicción a Internet y redes sociales

“El fenómeno de Internet es nuevo, tan nuevo, que hace pocos años nadie nos podíamos imaginar que tuviese el desarrollo que ya tiene hoy (…) Tener toda la información disponible en una pantalla -subjetivamente, el acceso al mundo- puede llevar a algunas personas a no diferenciar lo real (el mundo real) del mundo imaginario o representado (el de la pantalla de ordenador y su procesamiento subjetivo) y, especialmente, no saber organizar el tiempo y creer que éste se optimiza mejor accediendo a la información por Internet”.*

Atef Souied Espada Médico especialista en Adicciones. Nº colegiado: 282867667
Adicción a Internet y redes sociales

Este fenómeno ha despertado especial interés en la comunidad científica durante los últimos años, investigándose sus bases neurobiológicas y conductuales, poniéndose de relieve la importancia de la dopamina y otros neurotransmisores del llamado circuito del placer en el cerebro – como en el resto de adicciones tradicionalmente estudiadas - . Del mismo modo, esta adicción se instaura mediante un programa de reforzamiento de razón variable, siendo éste conocido por su alta resistencia a la extinción.

¿Qué quiere decir  “programa de reforzamiento de razón variable” y “resistente a la extinción”? Es un programa propio del campo de la Modificación de Conducta y se refiere a que la persona no sabe cuándo va a obtener el refuerzo – o premio – por su conducta y cuando no, siendo por ello muy difícil de eliminar la conducta en cuestión; el caso más paradigmático es el de las máquinas tragaperras, que conlleva una fuerte resistencia a que la conducta de jugar desaparezca, pues esta falta de control real sobre cuándo va a caer el siguiente premio, mantiene habitualmente a la persona echando monedas incesantemente; pero también en el manejo de Internet, donde uno puede abrir decenas, cientos y miles de links, sitios web, redes sociales, correos, archivos y un sinfín de contenidos, de los cuales, unos nos interesarán mucho, otros poco y otros nada, por lo que es relativamente fácil caer en el “sigue buscando”…). Además, se ha comprobado que, en el caso de la adicción Internet, son especialmente llamativas las alteraciones en el estado de ánimo y en la conciencia.

Concretamente, en España, el uso problemático en población adolescente podría oscilar entre el 3 y el 4%.

Las cifras de su impacto son muy variables en función de metodologías de estudio, criterios sobre qué se entiende por adicción a Internet y zonas geográficas. Concretamente, en España, el uso problemático en población adolescente podría oscilar entre el 3 y el 4%. En países asiáticos como Corea del Sur, Taiwan o China, la adicción a Internet es considerada ya un grave problema de salud pública. Así China ya cuenta con 400 centros de desintoxicación con pacientes de entre 13 y 18 años

En este contexto, es llamativa la no inclusión de la adicción a Internet y a las nuevas tecnologías, con sus múltiples variantes, en las clasificaciones diagnósticas más actuales no estando considerado una adicción como tal. Y llama especialmente la atención, si se tiene en cuenta que ya son tres décadas en las que  la experiencia clínica y las investigaciones acumulan evidencia sobre la creciente incidencia de este tipo de trastornos.

Ahora bien, no podemos obviar tampoco las innumerables ventajas y facilidades que la llegada de Internet ha supuesto para nuestras vidas cotidianas y para el funcionamiento del mundo en su globalidad: ¿alguien se imagina a estas alturas tener que acudir a una enciclopedia en papel para buscar información sobre un personaje histórico? ¿O tener que esperar a que le llegue una carta con datos importantes para una transacción comercial? ¿O no poder conocer críticas sobre un restaurante, si no es porque alguien te lo ha dicho en persona…? Dejando a un lado el aspecto nostálgico-romántico de todo ello, dudo mucho que alguien pueda renunciar a las ventajas de la llegada de Internet.

No obstante, debemos reconocer “la otra cara de la moneda”: Atendiendo a su importancia clínica y epidemiológica, algunos autores  situan la adicción a Internet como una de las patologías emergentes de mayor impacto en el siglo actual (Cía, 2013).

 

Síntomas y criterios para definir una adicción a Internet y redes sociales

 

Dicho esto, debemos pensar en que hay un punto de corte en el que lo funcional, positivo y facilitador, puede pasar a ser disfuncional, perjudicial y patológico… Entonces ¿cuáles podrían ser los criterios diagnósticos más aceptados para definir una adicción a Internet? Entre las diferentes propuestas, la comunidad científica actual muestra elevada aceptación por los criterios de K. Young (1998), considerando adictos a Internet a personas que:

  • Se privan del sueño para invertir tiempo en la red (durmiendo menos de 5 horas). Es uno de los primeros síntomas a detectar, pues la persona altera su patrón de sueño-vigilia, estando más cansado durante el día, viéndose afectado su estado de ánimo y disminuyendo su rendimiento en el trabajo. Esto es especialmente llamativo en adolescentes, cuyo rendimiento académico puede disminuir bruscamente.
  • Descuidan otras actividades importantes como el tiempo con la familia, las relaciones sociales, el trabajo o el cuidado de la salud. En relación a lo anterior, la persona dedica menos tiempo a sus obligaciones laborales, académicas, familiares, sociales o de autocuidado. Además, el tiempo que les dedica es de menor calidad, pues está más cansado, menos concentrado, lo disfruta menos, etc.
  • Como consecuencia de lo anterior, esta personas reciben quejas de alguien cercano (pareja, jefes…).
  • Piensan en la red constantemente, incluso cuando no está conectado a ella. Al igual que pasa en las adicciones con sustancias, la posibilidad de conectarse a Internet puede inundar el pensamiento de la persona durante la mayor parte del día. Del mismo modo  que una persona alcohólica puede estar pensando desde que se levanta en cómo conseguir dinero, dónde comprar alcohol y dónde beberlo, el adicto a Internet, puede estar constantemente pensando en dónde y cómo conectarse, sintiéndose significativamente mal mientras no lo consigue.
  • Intentan limitar el tiempo de conexión pero sin conseguirlo o engañarse pensando que se van a invertir unos minutos y darse cuenta después de que ya han pasado varias horas. Una vez más, la pérdida de control y el autoengaño habitual de cualquier conducta adictiva.

 

Test de adicción a internet y redes sociales

 

Para evaluar el cumplimiento o no de los criterios expuestos de un modo más sistemático, Young plantea las siguientes preguntas a modo de autoinforme:

  1. ¿Te preocupas por Internet (piensas sobre la última actividad que realizaste en Internet o anticipas la siguiente sesión de Internet)?
  2. ¿Sientes la necesidad de utilizar Internet durante períodos cada vez más amplios de tiempo para sentirte satisfecho?
  3. ¿Has realizado de forma repetida esfuerzos que han fracasado para controlar, limitar o determinar el uso de Internet?
  4. ¿Te sientes intranquilo, malhumorado, deprimido o irritable cuando intentas limitar o parar el uso de Internet?
  5. ¿Sigues en Internet más tiempo del que originalmente habías pensado?
  6. ¿Has arriesgado o puesto en peligro relaciones interpersonales, oportunidades laborales, educativas o profesionales, a causa de Internet?
  7. ¿Has mentido a los miembros de tu familia, a tu terapeuta o a otras personas para ocultar tu grado de implicación en Internet?
  8. ¿Utilizas Internet como una forma de escapar a los problemas o para aliviar el estado de ánimo negativo (por ej., sentimientos de desamparo, culpa, ansiedad, depresión?

¿Como saber si existe adicción? El diagnóstico sería positivo cuando la persona cumple 5 o más criterios y durante al menos 6 meses.

Nota. Sólo se evaluaría cuando el uso de Internet no es esencial para el trabajo o los estudios.

* Elisardo Becoña. Capítulo dedicado a este tema incluido en el Manual de Trastornos Adictivos (Bobes, Casas y Gutiérrez, 2011).

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